El magnesio activa las enzimas necesarias para una serie de funciones fisiológicas, incluidas las contracciones neuromusculares, la función cardíaca y la regulación del equilibrio ácido-alcalino en el cuerpo. En un estudio transversal en el que participaron 210 personas de edad avanzada, la ingesta óptima de magnesio se asoció con el metabolismo de los lípidos y la masa corporal magra. El magnesio es necesario para el metabolismo de los carbohidratos, los aminoácidos y las grasas, así como para la producción de energía y la utilización del calcio, el fósforo, el sodio y el potasio. En un estudio de 15 años en el que participaron casi 5000 adultos jóvenes, una mayor ingesta de magnesio se asoció con una función cardiovascular saludable y con la utilización de la glucosa. Otro amplio estudio transversal encontró que la ingesta de magnesio se asoció positivamente con la densidad mineral ósea en ciertos subgrupos. Este mineral vital también ayuda a utilizar algunas vitaminas, como la vitamina B6, la vitamina C y la vitamina E. El magnesio (glicinato) tiene menos probabilidades de provocar deposiciones blandas que otras formas de magnesio.